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domingo, 19 de junio de 2016

LA LEY DE LA PERSISTENCIA

El problema de los problemas es la existencia de la ley de la persistencia, algo dudoso pero incongruente si tenemos en cuenta su verdadera existencia

Los Problemas ni se crean, ni se destruyen, solo se transforman. 

Las leyes de Murphy pueden fallar, pero casi nunca fallan. 
Si la Ley de Murphy puede fallar, fallará.  No hay una tarea tan simple que no pueda salir mal. 

Es curioso y digno de enviar al análisis de Milenio, pero cuando varias cosas pueden fallar, siempre lo hará la que cause un mayor perjuicio. Y no es necesariamente porque te tengan manía (que es lo que siempre dices)


Lo curioso de la ciencia es que siempre hay un problema para cada solución. Y basta que quieras quedar bien, algo te fastidia el plan. Lo que pasa es que cuando todo falla, es que hay que leerse las instrucciones antes de haber empezado  


Un amigo me decía Lo difícil se hace cada día. Lo imposible cuesta un poco más. Sarta de mentiras, porque nunca se rompe nada de lo que uno tiene recambio. 

Lo curioso del caso es que solo te das cuenta que no tienes la toalla a mano, cuando has terminado de ducharte, y jode de cojones, pero es igual las cosas pasan y tú sigues. Tú debes date cuenta que, por definición, un atajo es el camino más largo entre dos puntos, y si no lo crees espera las instrucciones del copiloto

Es como cuando te dicen lo cubre todo, pos no ¡los seguros cubren absolutamente todo menos lo que se rompe. Sólo nosotros los adultos tenemos problemas con los envases a prueba de niños.  Y además fíjate en otra cosa; cuando ves a un hombre capaz de sonreír cuando las cosas van mal, es que ya ha pensado a quien le echará la culpa, eso es matemático

Y para terminar:
Cuando estás viendo tu programa favorito en la televisión, puede suceder lo siguiente:
1.-Que tu esposa te pida un favor especial. 
2.-Que tus hijos te pidan ayuda en las tareas escolares. 
3.-Que llegue la visita que no puedes eludir. 
4.-Que te llamen por teléfono para cualquier cosa sin importancia. 
5.-Que se vaya la corriente. 
6.-Que se dañe la señal o imagen de televisión, con la consiguiente rabieta. 



Si te sientes bien después de leer esto, tranquilo ya se te pasará. 


sábado, 4 de enero de 2014

LOS CALENTADORES Y LAS DOCE UVAS



 

Nada más acabar las doce uvas comenzó el riego de champan y el trajín de las copas. La plaza estaba a rebosar, parecía el metro de Tokio con los enanos buscando el roce de su pizarrín con alguna descuidada.  
  

Después de unos quince minutos logramos salir de la citada, y nos trasladamos dando tumbos vertiginosamente a uno de los locales de copas, que aquello parecía MEDIA MARCK   de rebajas  y el “Yo no soy tonto”  corriendo a pillarse una Apple.




Por fin conseguimos un hueco en la esquina de la barra con la pared, yo  ya   más tranquilo,  pedí un cardhu con hielo, mientras recorría con la mirada los personajes, cada uno con su disfraz, y entonces escuche:

-      - Mira que calentadores¡¡ 

Aunque yo no soy de esos que se fijan en los tíos, Me gire para buscar con la mirada a esos musculosos en tanga, y dije :  donde, donde están?

Pedro acercándoseme al oído me dice  - esas tres 

Mire hacia donde me indicaba, y pude ver entonces tres treinteañeras voluptuosas bailando sinuosamente como si estuvieran haciendo estiramientos, percibi que clavaban su mirada en mí y me sonreían. Las tías estaban, estaban, estaban, bueno la verdad  es que estaban y además no tenían pinta de pasar frio, porque claro llevaban calentadores, ese invento imbécil de los ochenta 

¿Calentadores de que? Deberían llamarse calentadores de tios, aunque es cierto que en "Fama" o "Flashdance" tenían su lógica porque los calentadores servían para que las bailarinas calentasen los gemelos al comenzar a ensayar para evitar lesiones.

Yo conocí a una  ninfómana declarada que también calentaba gemelos: se llamaban Pedro y Manolo y vivian en el piso de arriba.

 ¿Qué diablos pintaban unos calentadores en unas treinteañeras  adolescentes de Mondoñedo del Barco,  con sobrepeso e intentando atraer, aunque  sin demasiado éxito a un macho Alfa del Norte en la discoteca?  Es como cuando ves  una película porno por primera vez.

Imagina  Contemplar una discoteca con todas las mujeres con calentadores,  es como entrar a una taberna en pleno Tibet y saber que vas a acabar en la cama del Yeti. 

Ahora se les llaman benefactores, y no se llevan en las pantorrillas, los llevan colgados del brazo, y son los encargados de abonar las facturas

sábado, 9 de noviembre de 2013

EL PERALTE



Se denomina peralte a la curva trasversal que se da en las curvas propiamente dichas,   con el fin de compensar la  fuerza  centrífuga o inercia. y ella sí que tenía un peralte magnifico,  pues tuve que  pellizcarme varias veces en el antebrazo después de que ella me saludase con dos besos, en realidad me pellizque tan fuerte que la próxima semana tengo cita para que un cirujano plástico me reconstruya el antebrazo por culpa de mi inercia hacia delante 

Yo siempre dije que la nostalgia es necesaria y es lo que mueve al mundo y sobre todo sirve para que podamos volver a acostarnos con nuestras ex a pesar de su peralte 

Siempre es un placer ir a un sitio caro, pagar el triple de lo que algo vale y que encima te hagan sentir un idiota. Pero eso poco importaba puesto que la mujer de maravillosos ojos verdes  había rebajado  sinuosamente su peralte,  y eso casi valía cualquier suerte de humillación.

Al bajar del coche casi encima de la arena de la playa, la vista era magnifica,  en el horizonte, un suntuoso navío se hacía escuchar con autoritaria música de trombón, y Las gaviotas, allí en lo alto, con sus lastimeros graznidos, avizoraban sus argentadas presas, mientras yo hacía lo propia con la mía 

La había conocido la noche anterior en un Pub de moda del centro  y pese a las limitaciones idiomáticas, intercambiamos fluidos como cándidos quinceañeros.

Cuerpo altivo, talle menudo, liso cabello atezado, hocico romo, párpados caídos, rasgados ojos de perenne estreñimiento y piel de porcelana, nívea tal pollastre del Carrefour.

Era China. Quizás camboyana o vietnamita.  Coreana tal vez. No lo recuerdo pero esa mujer  despertaba los vetustos secretos de nuestra existencia, los más brumosos legados de la simiente de los troglodíticos primates e incontroladas erecciones ecuestres.

Ella poseía la lujuria de una venus oriental, era la cacique de la sensualidad, emperatriz del erotismo, sus pechos descollaban con un busto casi perfecto, heleno, ubérrimo. El escote que los adornaba abrazaba delicadamente unos pezones que se adivinaban pétreos, exuberantes y perfectamente cilíndricos bajo la pulcra tela de la camisola de colegiala.

Mientras su mirada escrutaba mi pecho y continuaba bajando,  su grácil melena era brizada por el viento, y su rozagante flequillo, leal confidente, abrazaba su albina frente, la contemplé con deseo, impudicia, liviandad.

Su mano bajo de mi pecho hacia el abultado paquete  y nuestras fogosas miradas se encontraron y bailaron un chotis interminable, mientras nuestros cuerpos se aproximaron cada vez más y las cinturas, isócronas, esbozaron una soldadura carnal.

Mis dedos se movían sorprendentemente ágiles, veloces, llenos de vital entusiasmo por el liso vientre que convergía en el oscuro monte de altos y negros ciprés, sus posaderas firmes y epicúreas, embaladas por tersas medias sensuales y finas, se descubrieron y emergieron como lo hace día tras día el sol por el oriente.  Parecían ondear y levitar con bravura.
Sus caderas sinuosas, con un arte que envidiaría la más marrana de las danzarinas, esbozaban un velludo isósceles, empapado de secreciones libídines.

Hipnotizado por aquella apertura vaginal, acaricié su pubis, deslizando con maestría mi dedo índice hasta localizar el punto adecuedo.

Note una mano en mi hombro, y escuche :  está en verde!   a que esperas,  …….
Me di cuenta entonces que el semáforo había cambiado,  y que el peralte de la curva seguía estando en el mismo,  esperando alguna inercia para saltárselo

domingo, 28 de julio de 2013

EL TUZARO



Después de unos seis vodkas con naranja, la lengua se desata y la diarrea verbal  toma forma.  Esto es lo que en primera instancia debió ocurrir, la noche del viernes. “La Pili” y “ La Lola”  escomenzaron con una chachara distendida y me pillaron justo en medio,  (se preveía donde acabaríamos de madrugada)  al principio  parecía tener una cierta gracia  e interés el tema del “metrosexual”  aunque ya pasado de moda, pero la cosa divago en  intensidad calórica, cuando yo mencione aquello de Me-llamo-Dojo-Baron-Dojo, y expuse el ejemplo de “retrosexual”  con el anuncio  de que el actor británico Clive Owen es la nueva imagen de la firma de cosmética Lancome. El rudo protagonista de "Closer" pertenece al tipo de hombre que se impone, el retrosexual, canalla, hipermasculino y antítesis del trasnochado metrosexual".
Entonces fue cuando me llamaron “Tuzaro”, solo por no defender a esos  individuos que comparten con las mujeres cierta forma de sensibilidad, no es machista, utiliza un lenguaje igualitario, comparte las tareas del hogar y se emociona con los discos de Björk y las pelis de Sofia Coppola e Isabel Coixet. Es lo que los hombres de pelo en pecho definirían como un moñas y la mayoría de las mujeres como un tío riquiño, el típico gran amigo para toda la vida, gran conversador, excelente pañuelo de lágrimas, pero cuyo morbo brilla por su ausencia.
“Eres un Tuzaro”  repitieron ambas las dos al unísono, y entonces pensé que a esas horas de la noche y con tanto liquido en el cuerpo es mejor no llevar la contraria a dos tías a la vez, por lo que cambie de estrategia y decidí irme a dormir solo  

jueves, 6 de diciembre de 2012

DESEMBARCO EN LA LANZADA



El sábado pasado me encontraba tomando unas birritas en una de las terrazas del parque cuando me sorprendió una amiga que no la miraba desde el verano pasado, y eso que a las amigas suelo mirarlas sábado si y sábado no, más que nada para no olvidarme.
Nada mas verme, corrió como una loca con tacones y con los brazos abiertos hacia donde yo estaba, del apretón que medio todavía me duele mi lado izquierdo. Después de los morreos de rigor, asiendo una silla y tomando asiento  me dijo: 

-          ¿Qué haces aquí fuera, con el frio que hace?  ¿me invitas, no? ¿Cuánto hace que no te veo?  Y con las ganas que tengo de verte para contarte cosas, ¡qué alegría!! ¿Tu estas bien, no?  Te veo divino,  pero cuéntame, cuéntame.

Ante tal batería de preguntas, y para no perder tiempo en analizar a cual debería contestar  primero, levantado mi mano y con el dedo índice le señale la estufa que estaba colocada en la parte superior de la sombrilla, al mismo tiempo llame al barman contestando a su segunda pregunta y diciendo ¿qué vas a tomar?. Tomando sus manos entre las mías le conteste a su tercera pregunta: ¿acaso no me ves bien, aunque ahora este vestido?  Su risa alerto a los clientes de las mesas circundantes a la nuestra, y con una vocecita más discreta y acercándose a mí dijo – Como eres,  no cambies nunca. 

Mientras el barman depositaba encima de la mesa una Heineken, me comento que después de marcharme yo de la playa al domingo siguiente ocurrió:  

Un susto que rompió la calma de los bañistas de la Lanzada que estaban sentados en el chiringuito “La nécora saltarina” al ver como de una gran lancha de color gris, con la bandera norteamericana  desembarcaban tropas de elite del ejército Norteamericano, los tintos de verano palidecieron y los Meyba se oscurecieron sospechosamente hacia un color marrón chocolate en su parte posterior 

Uno de los tipos de color  negro  que media al menos unos seis pies de alto se acerco al chiringuito y con un vozarrón y mal español dijo:  Por orden de la embajada de los EE.UU. en España,  esto es una inspección!!  Al mismo tiempo varios miembros armados penetraron en la cocina del chiringuito confiscando sus planchas, su surtidor de cerveza y la freidora industrial a rebosar de aceites con una edad digna de estudios geológicos.

El tipo negro de seis pies de alto le explicaba a uno de los miembros de la pareja de guardias civiles, que parecían enanos a su lado, y que se habían personado para levantar un atestado a requerimiento de alguno de los bañistas. Que Según fuentes de Defensa, los niveles radioactivos y de acumulación de gases potencialmente mortales en la zona señalaban la posible ubicación de una factoría de armamento químico. Esto, más ciertas fotos satélite de uno de los camareros, un hippie barbudo con chilaba, dispararon todas las sospechas del polígono pentágono y de los nerviosos yankees de Norteamérica.

Poco después se supo que en realidad, las alarmas de los sensores fueron disparadas al abrir un tupper etiquetado con el letrero "ración de ensaladilla especial para guiris". Según artificieros especializados, la actuación no resultó del todo desafortunada, los diferentes componentes de la paella marinera de ínfima calidad podrían haber provocado una deflagración sin precedentes al ser combinados; explosiones que dejarían a las de Akira Kurosawa al nivel de una mascletà infantil.

No obstante,  el dueño del local se declara inocente. Asegura que las tapas las hace «como toda la vida se han hecho: con mimo, cariño y kilos de salmonela fresca». El dueño del chiringuito será conducido a Guantánamo, acusado de provocar las bajas ocurridas entre varios de los boinas verdes (tres heridos leves por empacho, doce en coma por gamba letal y un muerto por sobredosis de tinto de garrafón). Por suerte, no todo resultó fatal: parece ser que la NASA ya estudia la utilización de su ensaladilla rusa como compuesto para la construcción para superestructuras, así como el desarrollo de armamento antidisturbios basados en el alioli casero del local. Además, dejaron propina, ¡y en dólares!, que con los tiempos que corren...

Yo tenía la boca abierta, estupefacto quede, aunque pude balbucear:
-          ¿Todo eso que dices, ocurrió en realidad?
-           Que va tonto,  solo pretendo llevarte a la cama,  ¿no te apetece?
Por consiguiente hubo otro desembarco, aunque no fue en la Lanzada precisamente