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domingo, 10 de noviembre de 2013

ENSEÑAR LAS VERGUENZAS



                                                    MIRANDO A FAKTORIA LILA


Me enseñaron la vergüenza.
Me enseñaron a avergonzarme de mi cuerpo, de mis actos, de mis pensamientos.
Me enseñaron que lo que pienso es absurdo, que lo que hago es ridículo, que lo que deseo es sucio.
Y aprendí a no decir lo que pensaba, por vergüenza de que alguien a mi alrededor pensara algo mejor.
Y aprendí a no hacer lo que me apetecía, por vergüenza de que alguien a mi alrededor creyera que era inoportuno.
Y aprendí a no perseguir lo que deseaba, por vergüenza de que alguien a mi alrededor opinara que era inapropiado.
No contenta con someterme a la mirada externa, me plegué también a la vergüenza ajena.
Y aprendí a preguntarle a la vergüenza cómo vestirme, no vaya a ser que alguien pensara que voy buscando gustar, destacar. Y aprendí a escuchar a la vergüenza al desnudarme, no vaya a ser que me sintiera cómoda en mi cuerpo, y me acostumbrara a enseñar(me)lo sin miedo. Y aprendí a consultar con la vergüenza antes de abrir la boca, no vaya a ser que dijera sin filtro lo que me pasa por la cabeza, y se enterara la gente.
Y dejé de bailar, de reír a carcajadas, de rascarme el culo, de preguntar lo que no entiendo, de opinar lo que pienso, de compartir lo que siento, de pedir ayuda, de ponerme faldas, de ir a la playa, de comer o llorar en la calle, de ir sin sujetador, de pintarme, de salir sin pintar, de bajar a la calle despeinada, de usar esa ropa que dicen que no me pega nada, de llamar a quien echo de menos, de tomar la iniciativa, de decir que no, de decir que sí, de quejarme, de vanagloriarme, de estar orgullosa, de admitir que estoy asustada.
Y, a base de sentirme cada día más avergonzada, entendí que mi vergüenza nunca iba a sentirse saciada. Que toda la vida iba a imponerse entre yo y mi representante impostada. Así que busqué a mi sinvergüenza interna. Y le costó salir un poco, le daba vergüenza. Pero acabó sacándome a bailar, haciéndome dúo al cantar, saliendo conmigo a la calle con la cara sin lavar, animándome a hablar, a ignorar las cosas que me deberían avergonzar...
Y ahora no tengo tiempo para sentir vergüenza. Estoy ocupada viviendo.

domingo, 3 de noviembre de 2013

LA CATA



Aunque últimamente no haya estado muy activo (en el blog  quiero decir) no significa que no haya estado activo en otros menesteres. 

La cuestión es que el pasado jueves (que no era día de comadres) me invitaron a una cata, y por supuesto dije si antes de pensarlo, inmediatamente después de la última “i” del sí, por mi menta pasaron infinidad de modelos, altas rubias, morenas, castañas incluso con sabor a fresa con chocolate, una delicia de cata pensé. Camine hacia la barra del Pub cual babosa dejando un rastro tras de si. Pedí un cardhu, lo así con mi mano izquierda y di un giro de 360 grados, apoye cómodamente mi espalda en la barra, deposite mis codos, doble ligeramente la rodilla y apoye el pie, poniendo en juego mis mejores armas, esperando a que apareciera “la mujer” 

Y apareció. Y que mujer… ojos verdes, cuerpo de escándalo, pelo rubio, cuerpo de escándalo, maravillosa sonrisa, cuerpo de escándalo, y unas graciosas gafas de hipster, además de un cuerpo de escándalo, (vamos, lo que los entendidos denominan “una Jaca de cuidado”)

Camino hacia mí, sus excelsas caderas y sus delgadas piernas amenazaban desencajarse, yo mantenía mi mirada en sus abultados pechos,  cuando ella me pregunto:

Hola, tú debes de ser…………  Siiiiiiiiiiiiiiiii le dije, antes de que pudiera ser otro, asiéndole su mano con mis dos manos.
-          Me encantan las catas, dijo ….
-          Y a mí, y a mí, le dije yo, mientras mis ojos se clavaban en sus pechos
-          Esperamos a Pedro y Lola y nos vamos a la bodega 

Mi mente se puso en contacto con la cabeza e imagino la escena, yo mientras me regocijaba entre sus muslos, 

-          Mira, ya llega Juan, es un excelente sumiller
Alce la vista muy a pesar mío, y mire a un elemento de dudosa sexualidad
-          Juan nos va hacer un excelente trabajo, te gustara ya lo veras,  dijo ella sin apartar la vista de esa cosa que se había situado a mi lado precisamente.

Esta vez fue la cabeza la que se puso en contacto con mi mente y le alerto del peligro, Pedro y Lola llegaban en ese preciso momento, Lola como de costumbre ceñida hasta las caderas y Pedro como cualquier grunch de los ochenta que era, 

-          Que emoción, es la primera vez que asistiré a una cata de vinos, dijo Lola
-          ¿Perdón bonita?  Conteste cual choni de Gandia shore, herido en la imaginación
-          Vamos a probar diversos vinos en la bodega de Juan, en que estás pensando
-          Por supuesto, dije  - una cata de vinos, de que otra cosa podría ser la cata


Menos mal que juan no nos cobró los distintos caldos y es de agradecer los mejillones al vapor que los acompañaron después. Pero  la próxima vez cuando me vuelvan a invitar, me cerciorare sobre de que va el tema

domingo, 9 de junio de 2013

LA DENTISTA



Tener una dentadura sana y cuidada nunca ha sido una necesidad especialmente barata. Según dicen Los expertos, hay que hacer al menos dos vistas anuales, (pienso que lo dicen por una cuestión económica para ellos)

Ahora está de moda eso de las clínicas con precios  low cost ( y no lo digo porque sean Argentinos). Yo la verdad es que tengo unos dientes maravillosamente  blancos y relucientes, de hecho  cuando me levanto de noche para ir al baño no necesito encender la luz, solo esbozar una sonrisa y se ilumina toda la habitación. 

Pero desde hace unos días sentía una ligera molestia en el maxilar superior izquierdo y opte por ir hacer una revisión a una de esas clínicas de low cost,  después de estar sentado cerca de media hora, haber ojeado siete revistas, ver  rostros desencajados, alguna  rodilla pegada a un muslo, y oír varios quejidos,  una señorita de bata blanca más bien corta, pronuncia mi nombre y dice: Pase

Entre en la consulta y mire con respeto a la camilla esa que tienen toda blanca  y que de verdad acojona  un huevo y parte del otro (aunque yo, tengo que destacar  que mantuve la imagen  del macho Alfa  muy dignamente), me senté  y me prepare para recibir el foco en la cara y para ser interrogado  por un ser extraño que sólo tiene dos ojos y una mascarilla en la cara.

La verdad es que eran unos ojos preciosos de un color azul como el cielo,  se sentó en el taburete a mi lado izquierdo, se reclino sobre mí, su ceñida bata blanca tenia los dos botones superiores desabrochados, dejando ver un canaliño que separaba unos senos realmente apetecibles 

"Me recuerdas a mi ex novio " (esa fue la primera frase que escuche)... "bueno, quizá eres más alto ... y más joven, claro" (¿es cosa mía o me está tirando los tejos?)... "¿cuántos años tienes?, fue la tercera frase que dijo,  rápidamente mi cabeza superior hizo los cálculos y con una intencionada sonrisa, le dije ¡¡42!!. Pues pareces más joven" (definitivamente , me está tirando los tejos). 

Después de eso me metió  un espejo en la boca, me  sobo  los labios, e incluso parte del pecho, estuvo a a punto de desencajarme la mandíbula  y  empezó  a echar aire a través de un tubito... ¿para qué? Es un misterio para mí. 

Entonces se  separo de mi lado, se quito  la mascarilla, me sonrió pícaramente (aunque tenía el foco apuntándome con toda la luz en la cara y no veía demasiado bien, pude intuir unos maravillosos labios carnosos entreabiertos )

"con bocas como esta, los dentistas nos arruinaríamos".  Me dijo

Y cuando estaba a punto de izarme de la camilla, se inclino sobre mí, con su brazo izquierdo presiono mi pecho  empujándolo hacia la blanca susodicha, y su mano derecha se fue directamente hacia mi boca,  diciendo:, “ de todas formas deberíamos arrancar esta raíz” 
Mientras sentía sus dedos en mis labios, me sentía indefenso y salivando más que el perro de Paulov, percibí como mi cabeza inferior tomaba el mando de los acontecimientos  y se preparaba  para lo que iba acontecer  en los próximos minutos, pues a la dentista le debieron caer muy bien mis encías porque se estaba cebando a gusto .


sábado, 10 de noviembre de 2012

EL DEPREDADOR



El Depredador, su hábitat principal son  las grandes ciudades, se le conoce por su sonrisa nocturna y por el brillo de sus ojos, suele desplazarse a grandes distancias, y en la época de calor amplia su ámbito de caza a la costa y las playas, mientras en las épocas de frio y lluvias, frecuenta las zonas de marcha de las grandes ciudades, es experto en moteles, en camuflaje, y su verborrea delirante confundiendo así a las presas mas débiles.

En el Laboro es como una grapa pegada a un formulario, con su traje gris marengo de velatorio, tiene el no por delante, y en el rostro una mueca de engorro,

En la tarde a la hora del tapeo, la Birra y terracita, muestra un rostro de confianza que esconde un intelecto reducido, su cabello empastado en gel u otras sustancias, se adorna con gafas oscuras para parecer Tío Duro, un fuerte olor a desodorante mezclado con grandes dosis de perfume lo acompaña, vestido con ropa informal de marca, busca mejorar su aspecto de propaganda sexual, siempre acompañado de complementos y artilugios de última generación como la blackberry, que procura enseñar y que la vean, su entrada en años, la disimula con un "toque juvenil" calzando “bambas” de moda , siempre limpias y relucientes como nuevas.

Y al llegar la noche del sábado,………………… a partir de ese momento, sufre un cambio drástico, deja el uniforme de oficina, y se enfunda en el Vaquero, se quita la corbata, y calza la bota de media caña, prueba su sonrisa delante del espejo, y ya está dispuesto para la caza.

Caminando por la acera saluda hasta a las farolas, es muy conocido en la zona, y tiene  grandes amigos de ocasión, y como siempre empieza la noche en la Disco,  donde tiene una cuenta de gorrón, cuando llega, observa las piezas, le brillan los ojos, y sus dientes como estrellitas producen el chirriar característico de la hilaridad manifiesta, se sitúa en una esquina de la barra, a contraluz donde no le puedan ver, apenas se mueve con el ritmo que suena del CD, con una mano en el bolsillo, con la otra sujeta el vaso alto de whisky barato, las carnes prietas danzan, las presas jóvenes bailan, mientras las veteranas buscan donde se encuentra el buscón canalla, el rey de la noche perra y larga, y entonces comienza la caza, algunas presas se salvan porque al fijarse bien en él, hay algo que le delata, y esto es, ese hilillo fino de baba que se le escapa por la comisura de los labios, mientras sus ojos brillan y agrandan.


miércoles, 7 de noviembre de 2012

LA FIEBRE DEL SABADO



Después de una semana dura en el trabajo necesitaba el finde y una noche loca bailando.
Me puse  mi vestido más sexi, negro, vaporoso, con toda la espalda al aire y un escote generoso y  atrevido. 

Ya en la disco, la música se apoderó de mi cuerpo. La Salsa, El bachata, y el  merengue regados con algunos chupitos hacían el resto. . Mientras bailaba me sentía observada, y mi libido iba in crescendo, notaba en mi espalda dos ojos fijos,  y al girarme descubrí  a Pedro, el primo  de una amiga que  no me quitaba ojo y me empecé a fijar en el. Sentado en un taburete de la barra enfrente a la pista  sus  piernas abiertas parecían invitarme. Me acerqué a la barra a por otro chupito, le salude  y di dos besos. Sus húmedos labios besaron la comisura de los míos. Era erótico  y sensual. Su paquete  se marcaba en su pantalón blanco. Sus ojos  acariciaban mi cuerpo con deseo y me excité, mojé mi tanguita al acercarse a mi oído para decirme que yo estaba preciosa. 

Seguidamente me asió de la mano y me llevo  a la pista de baile, estaba sonando en ese momento “quiero amanecer contigo” un Bachata de Luis del Amargue.  Se pegó a mí y bailamos rozándonos, haciéndonos el amor en cada movimiento. Sus manos me acariciaron mi espalda desnuda, hasta llegar a mis nalgas.
El resto de la gente desapareció de mi mente, solo estaba el.  Deslizó un dedo desde mi cuello hasta mis pechos... 

Yo estaba ardiendo, -qué buena estás, me susurró al oído. Y me encendí aun más.
Con el calentón que ya llevaba de casa, la música y los roces de Pedro...necesitaba desahogar mi almejita y él  lo entendió enseguida porque me agarró de la mano y me llevó al aseo. Nos metimos en una cabina y nos encerramos. 

Me metió la lengua en la boca y empezó a masajear mis pechos, bajando mi vestido hasta la cintura para sentir mi piel ardiente, mis pezones endurecieron entre sus dedos y luego me los lamió, dibujando circulitos con su lengua. 

Bajó sus manos deslizándolos bajo mi falda. Sentí sus dedos en mis muslos, subiendo hasta mis nalgas y tirando de mi tanga hacia abajo. Mi conchita latía...
-relájate, me dijo bajando por mi cuerpo y sin dejar de mirarme, mordiéndose el labio inferior se bajó a mis otros labios. 

Su lengua me hizo estremecer ahondándose entre mis pliegues, devorando mi rajita sin dejar de agarrar mi culo. Subí mi pierna, apoyando el zapato en el wc y abriéndome a él.
Con su lengua estimulaba mi clítoris, mientras deposito dos deditos en mi rajita. Me deshice en su boca, pero aún más cuando metió un dedo de su otra mano en mi ano. Me fui salvajemente mientras mis manos asían su cabeza. Necesitábamos más y le lleve a mi casa, ya en el coche me encendí de nuevo al notar su mano en mis muslo acercándose a mi rajita, llegamos al portal de mi casa y nos metimos en el ascensor,  note como su paquete había crecido en el trayecto,  su  sexo se endurecía de nuevo, esto prometía un sábado  laaaarrgoo, largo