UNA PALABRA, NO DICE NADA Y AL MISMO TIEMPO ESCONDE TODO, UNA MIRADA, NO DICE NADA Y AL MISMO TIEMPO LO MUESTRA TODO

martes, 27 de marzo de 2012

BIENVENIDO AL CLUB


Una Tarde-noche de cháchara en la terraza del café Turco al ladito mismo de la Plaza, un grupito de amigos disertábamos sobre eso de la vida en pareja.  Como no había futbol, entre cervecita y cervecita nos dio por hablar de temas profundos. 

La gran mayoría de gente no tiene nada en contra del matrimonio, y yo tampoco, de hecho, cuando nací mis padres ya estaban casados y ni me enfadé ni les dije nada. Pero una buena parte de varones  tienen un problema con eso vivir en pareja, ¡son alérgicos al compromiso! Porque al fin y al cabo, ¿para qué sirve el compromiso? Pregunte yo.

¡Para tener derecho a enfadarse! Porque mientras sois amigos todo va bien. Llegas tarde a recoger a una amiga, y la tía no se enfada, no tiene derecho, sólo sois amigos, comento uno de los listos del grupo. Todos le miramos callados e inquiriéndole con la vista que nos deleitara con un razonamiento acertado

Levanto la jarra de cerveza, dio un sorbo largo, y mirándonos con cara de sorpresa continuo diciendo:

Pues claro, en cuanto te comprometes, ¡hala, broncas a todas horas
Llegas ligeramente tarde a recogerla, llamas al telefonillo: -¿Qué quieres?

-¿Has visto qué hora es?
-Sí, pero es que... -¡Ni es que, ni asco! ¡La próxima vez, si vas a venir tan tarde, déjalo!
Y tú ni mu, a tragar, como ya estas comprometido...

Lo que pasa es que las tías solo piensan en la caza,  claro, tú conoces a una chica, te cae bien, es guapa... y como parece que no lleva malas intenciones, te olvidas y decides salir con ella. Al principio no hay problema, pero de pronto empiezas a notar cierta presión: estáis echando un kiki, ¡un kiki sin compromiso!, y entonces sin venir a cuento ni nada , la tía te suelta al oido:
-¡Te quiero!. 

Joer, pero ¿Qué ha dicho? ¿Que me quiere? ¿Pero yo que le he hecho a esta tía? ¡Son ganas de tocarte los chismes joder! En ese momento se te baja el alma a los pies. Bueno, el alma y... todo lo demás. 

Es que no se puede evitar, pasa con todas. Cuando se termina de echar el canivete, lo que urge, es que se vaya. Para un tío normal, el Kiki perfecto seria: «¡Ya!, ¡ya!, ¡yaaa! Ya te puedes marchar». 

Mientras él seguía dale que dale con la disertación, nosotros no parábamos de descojonarnos con la risa.  Pero es que el tío hablaba muy en serio del tema
Después de otro trago, continuo: Pero como se sabe que eso no está bien, te aguantas y ella se queda hecha un ovillo a tu lado. Y tú encima tienes que fingir que estás encantado:

- Pero mientras tanto  piensas: «¡A gustito me voy a quedar cuando cojas la puerta!». Y el problema es que al rato de dice:
-Jorge, me puedo dar una ducha?
-Siíí, dúchate, dúchate... --y entonces es cuando te acuerdas de Psicosis.
Esperas que después de la ducha, se vaya, pero, ¡se pone a preparar un cafelito! Y es entonces cuando tienes que empezar con las indirectas, haber si se entera.

-¿Quieres leche en el café?
-No, yo el café siempre lo tomo ¡SOLO!
-¿Y cómo te gusta?
-¡LARGO!
-¡Ay! ¿No tienes Donuts?
-No, pero bájate a la panadería ¡Y QUE TE DEN!

Pero el caso es que al cabo de un par de días, te acuerdas de ella... y del kiki, y dices: «Pobrecilla... ¡Voy a llamarla a ver cómo está!».

Y en cuanto cuelgas, te preguntas: «¿Qué he hecho? ¿Estoy gilipollas? ¡He vuelto a quedar con ella! Bueno, tampoco es tan grave, quedamos, echamos un kiki, y mañana, ni pollas.

Lo que pasa es que te van liando, te van liando... Y al final pasas los fines de semana en su casa.  Y el verano en su aldea de la abuela. Y casi sin darte cuenta, ¡te presenta al gato, al perro  y a sus padres!

Ahora sí que hay peligro de verdad, pero pase lo que pase, lo importante es no comprometerse... ¡A pasarlo bien, que la vida son cuatro días! Yo llevo un año saliendo con Alicia... ¡Pero cuando quiera lo dejo, ¿eh?! Se va a venir a vivir a casa, por probar. ¡Pero no es nada definitivo, ¿eh?! ¡El gato y el perro no vienen!

En ese momento, todos al unísono le felicitamos y le dimos la bienvenida al club, deseándole una feliz estancia. Brindamos todos con las cervezas en alto, por tener un “cazao” más en el grupo

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