UNA PALABRA, NO DICE NADA Y AL MISMO TIEMPO ESCONDE TODO, UNA MIRADA, NO DICE NADA Y AL MISMO TIEMPO LO MUESTRA TODO

sábado, 7 de enero de 2012

PALABRAS CORRECTAS EN MOMENTO PRECISO NO TIENE PRECIO


El otro día un pequeño grupo de amigotes ( Cans en galego) celebrábamos la despedida de soltero de Pedro ( Pedrito cariñosamente) curiosamente coincidió con las cenas de noche vieja, y después de una copiosa cena en base a carnes y espumosos decidimos ir  a terminar la fiesta de despedida de soltero y de año al Cabaret  Soska ( light night)  un lugar muy moderno donde alegres mujeres ( que no mujeres de vida alegre ) bailan y cantan convenientemente desvestidas, mientras varones de dudosa sexualidad dan vueltas cual moscas alrededor de las féminas existentes.

Aller cuando nos reunimos para despachar sobre nuestros temas Juan nos relato su experiencia al regreso a su casa: Como casi todos los varones que en la noche anterior estuvieron de parranda fuera de casa, Juan despertó con un tremendo dolor de cabeza, y nos conto:


Bebí como un loco, ni siquiera me acordaba como había regresado a casa…….ya os podéis  imaginar….. Nos dijo:
Preso de un fuerte dolor de cabeza, con dolor en todos los músculos del cuerpo, la garganta más reseca que lengua de loro y en la boca un sabor a cobre, vinagre. Tenía miedo aún de abrir los ojos pues  esperaba, de seguro a la mujer con brazos en jarras la cabeza ladeada, los ojos entrecerrados y una mueca de rabia en los labios. Pero abrió los ojos como pudo, y lo que vio lo dejó medio ido.

Sobre la mesita de noche estaba una pequeña hielera llena de cubitos de hielo con un par de cervezas bien frías….. Al lado, había un par de aspirinas y un vaso de agua.

Apoyado en el vaso estaba un sobrecito perfumado, el tipo anonadado abrió el sobre y en su interior halló un recado que decía: ‘Amor mío, vida de mi vida: Perdona que no esté aquí para atenderte’…… ‘Salí un momento, pero vuelvo en un rato para estar contigo. Te he dejado estas cosas sobre la mesita para que alivies el malestar que quizá sientas después de la fiesta de anoche’….’ te dejo un beso con todo mi amor. Tu esposa que te adora’.

 Y Juan  nos dice: Yo no daba crédito a mis ojos. Bebi con deleite las dos cervezas, me bañe, me vestí y baje al salón. Ahí  estaba mi hijo, que me saludó con cariño y me comento como iban en el partido de futbol que televisaban. Entonces pensé ( es raro que Juan piense, pero le dejamos continuar, pues estábamos intrigadísimos con el resultado de la historia )…… ¿Qué esta sucediendo?’ ,¿Soñaba acaso? ¿Era aquello una vana ilusión de los sentidos? Se atrevió a preguntar con timidez:

‘¿Qué pasó anoche, hijo?’

Pues que  llegaste a eso de las 7  de la mañana y venías completamente borracho, chocaste el coche con la puerta del garaje, le pegaste una patada al gato que te regalo la madre de mama;  vomitaste en la sala y arruinaste la alfombra que mamá acababa de comprar.

Luego te caíste en la escalera y ahí quedaste  roncando…….. . Tuvo que despertarme  mamá para que la ayudara a llevarte a la cama y….
¿Entonces? -pregunto Juan interrumpiendo el relato del hijo- ¿por qué todo esto? ¿por qué las cervecitas y el amoroso recadito, todas estas atenciones?’.

Y el hijo continua diciendo:  -’Porque mamá te iba a desvestir en la cama y cuando empezó a bajarte los pantalones tu dijiste:’

¡¡¡QUIETA PERRA!!! ¡¡¡QUE SOY CASADO!!!’.
 
Decir las palabras correctas en el momento preciso… NO TIENE PRECIO.

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