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viernes, 24 de julio de 2009

EL COÑAZO DE SALIR DE MARCHA

el 99,95% de las veces que sales de marcha es un coñazo. ¿Pero por qué seguimos saliendo?. Pues porque siempre pensamos: "¿Si no salgo... y luego pasa algo emocionante...? Y, sobre todo, ¿y si ligo?". Sí, porque no falla: basta que un día no salgas, para que te digan tus amigos: --¡Tío! ¡Ayer fue la leche...! Acabamos con unas finlandesas bailando en un tren de lavado. Y tú pensando: "Joder, y yo como un imbécil en casa viendo la serie de los hombres de Paco ... que me lo podría haber grabado". Así que, claro, el viernes siguiente, aunque pienses que va a ser un rollo, sales. Y esto es lo que realmente ocurre en casi todas las noches de marcha:

quedamos para cenar, y oye , no se como, pero siempre elige el restaurante el que yo le llamo el scotex, si siempre elige un restaurante caro y luego a pagar a escote, y no se como se arregla pero es el que más come y el que más barato le sale

Acaba la cena, y siempre me surge la misma pregunta: ¿por qué coño no se decide el sitio adonde ir a tomar la copa durante la cena? Pues no, hay que decidirlo en la calle, muertos de frío:

--¿Y si vamos a Ponto's?

--Uy, no, Ponto's no, que estará hasta arriba.

--Bueno, ¿y si vamos al Arenas?

--Noo, al Arenas no, que la música es muy mala...

¿Y al final cómo se resuelve esto? Pues como siempre, con indefinición. De repente alguien tiene una idea brillante: --Oye, vamos al centro y allí vemos... y mira esta frase es mágica: convence a todo el mundo. ¡Yo creo que por eso el PP se la apropio: "Oye, vamos al centro y allí veremos...".

A la una de la mañana, llegas al centro y hay que encontrar aparcamiento, y vale cualquier sitio con tal de que quepa el coche: en un vado, encima de la acera, dentro de un contenedor... y es entonces cuando por primera vez en toda la noche, percibes que estás de marcha. Sí, porque tienes que andar cuatro kilómetros desde donde aparcaste hasta la discoteca.
Las dos menos cuarto. Por fin llegas, y ya, tranquilamente, puedes... ponerte a hacer cola, las colas de las discotecas son las únicas que haces sin saber si al final podrás entrar, mientras te revisas los zapatos, los calcetines, la camisa , y de paso oteas el horizonte haber si brilla algo
¿Os imagináis hacer cola en la frutería y que al final no te vendieran los kiwis? "No, a usted no le vendo kiwis, que lleva calcetines blancos, ¡el siguiente!". Pero si tienes suerte, a las dos y cuarto consigues entrar.

Y entonces el deporte, pasas de la marcha al rafting. Sí, porque en las discotecas, la gente se organiza en riachuelos, y claro tú te colocas en uno, pensando que va a la barra y de pronto te ves en la puerta del baño: ¡mierda! y ves que todos tus amigos han cogido el que va a la barra, así que intentas avanzar contra corriente, pero no puedes... y les gritas:


--¡Voy al baño pero no os movááááis de ahíííí!

Pero claro tu no cuentas con que las discotecas tienen una capacidad de movimiento propio, como las mareas. Y cuando por fin llegas a la barra, tus amigos han sido trasladados a veinte metros. Y en ese momento empiezas a acordarte de lo bien que estabas en tu camita... pero vuelves a caer en la trampa: no me voy, que deben de estar a punto de aparecer las finlandesas con una ficha para el tren de lavado, (te lo dice el pepito grillo al oído)

Así que continúas la expedición, y después de media hora consigues llegar hasta ellos, con la copa en lo alto, como si fuera un trofeo, y te dicen:

--Bébete eso rápido, que nos vamos a otro sitio.

--¡¿A otro sitio?!

--Sí, ¿a dónde te apetece a ti?

--A mí, con lo que me ha costado conseguir la copa, ¡a la Plaza Mayor a celebrarlo!

Pero salta uno:

--Vamos al Chaplis : cierra a las 10 de la mañana. Así que después de estar toda la noche por ahí, sudando, bebiendo y fumando, acabas en un sitio lleno de gente sudada, bebida y fumada. Sí, porque no es muy difícil saber qué tipo de gente vamos a un sitio que cierra a las 10 de la mañana. Entonces lo ves claro, si es aquí donde pillaron mis colegas a las finlandesas, no me extraña que las llevaran al tren de lavado".

Al final sales de allí a las 10 de la mañana, sin haberte comido nada. Y de pronto ves en la acera de enfrente ... un puesto de bocatas de jamón. Que no es ibérico, que no es de bellota, creo que ni siquiera es jamón, pero a esa hora te comerías una cebra

En fin, salir de marcha, es resumiendo:
dos horas peleándote con El Scotex, media hora discutiendo con tus amigos, hora y media aparcando, 45 minutos caminando, hora y veinte haciendo cola, y media hora vomitando


2 comentarios:

carmen dijo...

jajajajajjaja.... lo mejor es no salir aunque tengas a pepito grillo al oido..que uno ya no esta para muchos trotes mejor ver la tele un rato y a la mejor fiesta la de las sabanas blancas jajajajajajjajajaja

Andrea Fernández dijo...

jajajajjajajajajaj, yo salí todo junto entre ls 17 y los 29 y ahora me encanta mi casa, los amios que vienen a casa y las copas usentes de garrafón que se toman en casa....