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Foto de Alison Wright |
Era experto en milongas, trasnochador de vocación, y transgresor por naturaleza, era sin duda el perfecto bailarín de la vida, tenia un culo en cada esquina y un par de muslos en cada Boîte.
Con apenas setenta kilos y un metro ochenta de estatura. Su mirada cautivadora, y su sonrisa emotiva las pegaba a su cintura al ritmo que él marcaba, cuando la música sonaba el silencio y las miradas lo señalaban, y sus pies se movían agiles para escabullirse en busca de otra madrugada.
Pero un día su pecho estallo, sus tobillos flaquearon y no pudieron seguirle, y el vodka hizo el resto. Él lo intento, todo el día y toda la noche, volvió a contarle milongas a la flaca, pero esta vez no le creyó, entonces dejo de bailar y se marchó.
Ahora solo queda una foto, algún vago recuerdo, y en
la Boîte los comentarios de barra, por si alguien quiere escucharlos.
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