UNA PALABRA, NO DICE NADA Y AL MISMO TIEMPO ESCONDE TODO, UNA MIRADA, NO DICE NADA Y AL MISMO TIEMPO LO MUESTRA TODO

sábado, 9 de mayo de 2009

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Pedro el que tenía las llaves y era jefe de la Casa Grande, vivía, en un apartamento con Victoria, una “amiga decía”, ante los ojos de los amigos, y de su querida y amada Madre, dé Pedro, Victoria solo compartía apartamento con Pedro... Nadie podía comprobar ni decir otra cosa. (Salvo aplaudir como palmeras la bonita situación dada) Un buen día, Pedro invita a buena parte de sus amigos y amigas, además de a su querida mama, a una velada con cena en su apartamento de soltero, (decía él).

Durante la cena varios de los amigos y su madre no pudieron desviar su atención de lo hermosa que era Victoria, su compañera de apartamento. Durante mucho tiempo se había tenido sospechas de que Pedro tenía relación con Victoria, y al verla, la sospecha no pudo sino acrecentarse. La madre de Pedro, durante el transcurso de la velada, mientras veía el modo en que los dos se comportaban, se pregunto si estarían acostándose juntos. Leyendo el pensamiento de su madre Pedro le dijo:- Mamá, se lo que estas pensando, pero te aseguro que Victoria y yo solo somos buenos amigos y compañeros de apartamento.

Aproximadamente una semana después, Victoria le comentó a Pedro, que desde el día en que su madre vino a cenar, no encontraba el cucharón grande de plata para servir la sopa. Pedro pillándole la indirecta, contestó que conociendo a su madre, dudaba que ella se lo hubiese llevado, no obstante le escribiría una nota, y la dejaría en un lugar visible de la casa de su madre, en la puerta del refrigerador, por ejemplo dijo, zanjando así la posible discusión con Victoria. Así que se sentó y escribió:"Querida mamá: No estoy diciendo que te llevaras prestado el cucharón de plata para servir salsas pero tampoco estoy diciendo que no lo hicieras, pero el hecho es que este ha desaparecido desde el último día que estuviste cenando en mi apartamento. Con todo cariño, Pedro".



Unos días más tarde, sobre la mesa de su despacho Pedro encuentra una nota de su madre que decía:"Querido hijo: No estoy diciéndote que te acuestas con Victoria o que no te acuestas con Victoria, pero el hecho es que si Victoria se acostara en su propia cama, ya habría encontrado el cucharón de plata para servir sopa, que yo puse bajo sus sabanas. Con todo cariño, Mamá".

3 comentarios:

Andrea Fernández dijo...

jajajajajjajajajajajajaja

Luisa dijo...

Qué listas son las madres! Se las saben todas!

marbdn dijo...

jajajajajajajajajaja